Francisco asegura que es una “amputación grave” excluir a los padres de la educación de sus hijos.

También destacó “el papel de los padres y de toda la familia en la escuela” porque, según precisa, educar es también “un acto de amor” y “son ellos los que tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos”.

En su carta, dirigida a Monseñor César Franco, presidente de la Comisión Episcopal de Educación de la Conferencia Episcopal española, el Papa ha pedido a los profesores de las escuelas católicas que sean “profesionales” y “coherentes”.

Francisco ha solicitado además a los maestros que ayuden al niño a “crecer como persona” y abrirse a la realidad “no con actitud posesiva ni con prejuicios ideológicos sino con una mirada de asombro y respeto ante el misterio de la vida”.

“Los niños y jóvenes tienen derecho ciertamente a recibir una educación de calidad impartida con competencia y profesionalidad pero sobre todo necesitan una educación de calidad humana, moral y espiritual y para ello es imprescindible el testimonio y coherencia de los profesores, este debe ser un aspecto fundamental y distintivo de la escuela católica”, subraya el Papa.”

En ese sentido el Santo Padre también ha demandado que se eduque para que “luchen contra la cultura del descarte y la marginación” porque educar supone también “abrirse a una amplia dimensión social” y ha afirmado.

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