Osoro dice estar con más fuerzas para dar su vida por la Iglesia, al enterarse que será cardenal

El anuncio de su nombramiento como cardenal de la Iglesia católica cogió a Carlos Osoro en el aeropuerto de Santander, regresando de una celebración familiar. “Había recibido un correo electrónico, pero antes de leerlo me llamó Don Gabino Díaz Merchán para felicitarme… y se me derramó todo el café en la camisa y los pantalones” ,manifestó.

El nuevo cardenal español se muestra “profundamente feliz por la confianza que el Papa Francisco ha depositado en mí”, a la vez que “sorprendido”, porque “no me lo esperaba”.

“Ahora mismo regreso a Madrid, porque quiero compartir este honor con mi comunidad diocesana”, subrayó Osoro, quien apuntó que “me siento honrado, y con más fuerzas para dar todo lo que la Iglesia y el Papa quieran de mí, incluso hasta dar la vida”. La birreta cardenalicia, de hecho, significa la total dedicación de un purpurado.

“Estoy muy feliz, no te lo puedo negar”, revela, exultante, a esta web, y no deja de enviar un saludo “a los lectores de Religión Digital” para que “recen por este humilde servidor de la Iglesia”.

“El peregrino”, como el mismo Bergoglio lo denominó, es uno de los elegidos por el Santo Padre para construir la “cultura del encuentro” frente a la “cultura de la indiferencia”. Nombrado arzobispo de Madrid hace ahora dos años, el nuevo cardenal tendrá, a buen seguro, la responsabilidad de liderar el cambio en la Iglesia española, y en la Conferencia Episcopal, donde desde hace dos años y medio ejerce como vicepresidente.

Pocos dudan que, tras el nombramiento de Osoro, su candidatura a la presidencia de la Conferencia Episcopal está cantada, así como la opción de formar tándem con el otro hombre de Francisco en la Iglesia española, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella. La sintonía entre ambos es clara, así como la conexión de un estilo cercano y amable frente a los ruidos y la imagen de Iglesia oscura y condenatoria de anteriores mandatos al frente de la CEE.

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